dimarts, 18 d’octubre de 2011

Se acercan las elecciones, crece la incertidumbre

Las elecciones presidenciales y legislativas en la República Democrática del Congo (RDC) están a la vuelta de la esquina. Si los planes de la CENI (Commission Electorale Nationale Indépendante) se cumplen, el 28 de noviembre las congoleñas y congoleños podrán votar aquellos políticos y partidos que van a representar sus intereses durante los próximos cinco años (eso en teoría, claro).

A medida que las elecciones se acercan, el nerviosismo y la incertidumbre aumentan. Ya se han producido varios enfrentamientos en Kinshasa entre la policía y los seguidores de uno de los principales partidos de la oposición, el UDPS (l'Union pour la démocratie et le progrès social). Todo el mundo -comunidad internacional incluida- es consciente de que si estas elecciones fracasan, el círculo vicioso de la violencia podría volver a activarse en el corazón de África. Mirar hacia atrás da vértigo: cerca de 5 millones de muertos durante los últimos 15 años, el conflicto más mortífero desde la Segunda Guerra Mundial. Mirar hacia adelante es una necesidad y una obligación para la población de este sufrido país.

6 de septiembre 2011 - Enfrentamientos en Kinshasa entre los seguidores del UDPS y la polícia

Las ONG, los analistas políticos y los medios de comunicación contemplan diversos escenarios post-electorales. Pero la realidad es que este país es totalmente imprevisible y por lo tanto, todos los escenarios son igualmente probables. Algunos congoleños afirman convencidos "Si Kabila (el actual Presidente) gana, habrá guerra"; otros, con la misma convicción afirman todo lo contrario: "Si Kabila pierde, habrá guerra". Algunos rumores afirman que pequeñas milicias se están formando en el este del país para activarse en caso de que estallara un nuevo conflicto tras las elecciones. Pero muchos ciudadanos, menos alarmistas, afirman que el día después de las elecciones, la gente se dará cuenta de que los malos augurios no se han cumplido, y simplemente la joven democracia congoleña seguirá su curso. Por si acaso, puesto que más vale prevenir, varias ONG internacionales que trabajan en Kivu Norte ya tienen listos los planes de evacuación para sacar a su personal expatriado del país a mediados de noviembre, dos semanas antes de los comicios.

Fragmentada, sin un programa alternativo de gobierno claro y con menos medios propagandísticos que la potente maquinaria electoral oficialista, la oposición política al Presidente Joseph Kabila no lo tiene fácil para ganar las elecciones. Para más inri, la revisión constitucional promovida por el Presidente en enero de 2011, que eliminó la segunda vuelta de la elección presidencial, deja a los adversarios de Kabila sin posibilidades de victoria a menos que toda la oposición se una bajo un solo candidato en la primera y única vuelta. ¿Lo conseguirán? Hasta la fecha, los candidatos más populares de la oposición, el veterano Etienne Tshisekedi (UDPS) y el ex-portavoz del Parlamento Vital Kamerhe (UNC-Union pour la Nation Congolaise) no parecen muy dispuestos a unir sus fuerzas.

El descontento de la población por los pobres resultados obtenidos por el gobierno de Kabila es generalizado. La frustración y enfado del pueblo al ver que sus condiciones de vida no han mejorado durante los últimos 5 años es palpable, especialmente en el este del país, que fue el feudo electoral de Kabila en 2006. Sin embargo, debido a los complicados mecanismos de la democracia congoleña, y a la división de la oposición, una nueva victoria de Joseph Kabila es cada vez más probable. Esta paradoja política es un peligroso caldo de cultivo que podría fácilmente llevar a un estallido violento tras las elecciones, en caso de re-elección del actual Presidente.

El Presidente de la RDC, Joseph Kabila

Con o sin elecciones, la inseguridad sigue reinando en el este del país (principalmente en las Provincias del Kivu Norte, Kivu Sur y Oriental). Seis trabajadores congoleños de la ONG alemana Agro-Action allemande (AAA) fueron secuestrados por el grupo armado de los Mai-Mai el el Kivu Norte entre el 10 y el 18 de setiembre. La milicia exigía el pago de 100.000 dólares como rescate. Finalmente las negociaciones condujeron a la liberación de todos los secuestrados (la ONG negó lógicamente haber pagado ningún rescate). El pasado domingo otra sección de este mismo grupo armado secuestró cerca de Butembo a dos chicas y un chico, por los que pide un rescate "ligeramente" inferior al exigido a la ONG: 300 dólares (queda claro que el importe del rescate exigido por los Mai-Mai se adapta a la capacidad económica de los secuestrados). Según activistas locales de Derechos Humanos, los milicianos podrían estar usando a las dos chicas como esclavas sexuales, una práctica habitual entre los grupos armados de la zona. Estos dos sucesos (una pequeña parte de todos los que se dan cotidianamente en el este del país) ilustran la inseguridad con la que tendrá que lidiar el Presidente que surja de las urnas el 28 de noviembre.

La RDC necesita que las elecciones de noviembre transcurran de forma transparente y tranquila, y el resto del continente también. Un tropiezo de este gigante con pies de barro, se haría sentir en media África.

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