dimarts, 2 d’agost de 2011

Poniendo la primera piedra (prestada)

El sábado pasado, GADHOP celebró su Asamblea General anual en Butembo, en la que se aprobaron las cuentas de 2010 y se tomaron diversas decisiones estratégicas; entre las más trascendentes, la de expulsar a 5 miembros de los 22, debido al impago acumulado de las cotizaciones anuales. Cada miembro de la red está obligado a contribuir al sostenimiento de ésta con 60 dólares anuales. Evidentemente, GADHOP no puede sobrevivir solamente con los aportes de los miembros, y depende de los fondos de cooperación internacional al desarrollo.

Entre los varios momentos estelares de la Asamblea, destaco el siguiente: una representante de la Comuna de Kimemi (Butembo está dividida en 4 Comunas), que estaba invitada al evento en tanto que autoridad municipal, estaba participando en todas las votaciones destinadas a los miembros (parece que no había entendido muy bien su papel de observadora); hasta que alguien estalló: "¡La señora está participando en todas las votaciones y no es miembro de GADHOP!". Hubo que revisar las votaciones anteriores y restarles un voto. La señora de la Comuna, frustrada, decidió desconectar de la Asamblea, apoyó la cabeza sobre sus brazos, y se puso a dormir plácidamente.

El domingo, ya cerrada la Asamblea General, fue el momento de los parlamentos. 2011 es una fecha especial para GADHOP, puesto que se cumplen 10 años de su fundación, así que los miembros hicieron un repaso histórico de la red, con la vista puesta en el futuro. Pero antes que todo eso, hicimos una visita matinal a la parcela donde la red pretende construir su nueva sede. Actualmente, GADHOP alquila parte de un edificio en el centro de la ciudad. Contar con una sede propia les permitiría liberarse del pago del alquiler, y trabajar en mucho mejores condiciones, mejorando el impacto de sus acciones. Todo un reto para la red, puesto que el dinero necesario para construir el edificio asciende a 170.000 dólares (algo que evidentemente sólo pueden conseguir con fondos de cooperación internacional). El evento en cuestión consistía en poner simbólicamente la primera piedra del futuro edificio.

Cuando llegamos a la parcela, nos dimos cuenta de que los preparativos del acto no estaban listos. Ni rastro de la deseada primera piedra. De golpe apareció el ingeniero, que corriendo esforzadamente llegó hasta nosotros. Antes las preguntas de Moïse (el Secretario Permanente), el ingeniero se defendió: "Bueno, es que el programa de las actividades decía que la puesta de la primera piedra era más tarde...En una o dos horas estará todo listo". Alguno de los presentes murmuró: "Hace días que esto debería estar listo". Viendo que no había marcha atrás, el ingeniero improvisó una salida: se puso a correr hacia una casa en construcción cercana, donde había una acumulación de piedras, y trajo una de ellas. Con la primera piedra en su sitio, el acto podía empezar. No pude evitar hacer el siguiente comentario jocoso a los asistentes: "¿Comenzar el edificio con una primera piedra robada no es muy bien inicio, no? Entre risas de los asistentes, el ingeniero puntualizó: "No es robada; es...prestada. Luego la devolveremos". 


 Los dirigentes de GADHOP, durante el acto

A medida que el acto seguía su curso, cada vez más gente de la comunidad se iba acercando para curiosear. Una vez finalizada la puesta de la piedra, los miembros de GADHOP aplaudieron; las vecinas y vecinos presentes, visiblemente animados, les secundaron con aplausos, gritos y risas. Cuando ya nos estábamos yendo, las decenas de vecinos que habían acudido espontáneamente al evento se quejaron: estábamos incumpliendo con la tradición. Ésta manda que, cuando se inicia la construcción de una casa, hay que rociar la tierra con kasiksi, una bebida alcohólica local producida con plátano. Con esta ofrenda, se busca asegurar la protección de los ancestros hacia la nueva construcción y hacia aquellos que la habitarán. La iglesia cristiana ha hecho todo lo posible por erradicar estas prácticas animistas y reforzar así su control social, pero la realidad sobre el terreno muestra que siguen vivas entre la población local. El administrador de GADHOP resolvió la situación: sacó 5 dólares de su cartera y se los dio a la gente. "Asunto arreglado. Ellos mismos comprarán la bebida, y harán la ofrenda", dijo.

El representante del Ayuntamiento de Butembo pone la primera piedra (prestada)

Pero aún queda un requisito por cumplir: en la cultura local, el inicio de la construcción de una casa se celebra con toda la comunidad; se mata una cabra, y su carne se comparte con vecinas y vecinos. La gente de GADHOP me aseguró que así lo harán, aunque más adelante. Con la primera piedra (prestada) en su lugar, la protección de los ancestros y la aprobación de la comunidad, el nuevo edificio de GADHOP podrá pronto empezar a crecer.

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