divendres, 9 de setembre de 2011

Un documental sobre la justicia internacional

El domingo pasado llegó a Butembo un equipo que está trabajando en un documental sobre la justicia internacional. Las dos personas que llegaron de Barcelona son Germán, el director del documental, y Ana, la camarógrafa. Germán es también el director de La Bretxa, la ONG especializada en el campo de la comunicación para el desarrollo que me trajo a Butembo.

Volaron desde Barcelona hasta Entebbe (Uganda). En un principio tenían previsto volar también desde Entebbe hasta Butembo, pero la compañía congoleña que opera regularmente entre las dos ciudades, CAS, no tiene buena reputación en materia de seguridad. De hecho, todas las aerolíneas congoleñas están en la lista negra de la Unión Europea porque no ofrecen garantías de seguridad suficientes a sus pasajeros. Y a Bruselas no le falta razón: la frecuencia de accidentes aéreos que padecen las aerolíneas congoleñas es inquietantemente elevada. En el más reciente de ellos, sucedido el pasado 8 de julio, murieron en la ciudad de Kisangani 74 personas. Considerando este panorama, Germán y Ana decidieron llegar a Butembo por tierra, una opción que tampoco es 100% segura debido a los cortes de carreteras que suelen llevar a cabo algunos bandidos y grupos armados que operan en el Kivu Norte. Afortunadamente, finalmente llegaron sanos y salvos a Butembo.

El lunes se unió al equipo del documental Caleb, un congoleño de Goma que trabaja de fixer, es decir, que se encarga del apoyo logístico y de obtener los permisos necesarios para filmar. Y el martes se les unió Patrick, un periodista de Kinshasa que está llevando a cabo una investigación sobre la justicia internacional. Yo también les he estado apoyando en las cuestiones logísticas.

El documental gira entorno al caso de Thomas Lubanga, que ha sido acusado de crímenes de guerra por la Corte Penal Internacional (CPI) y está siendo juzgado desde enero de 2008 en la sede de ese organismo, en la Haya (Países Bajos). El caso de Lubanga es histórico, puesto que fue el primer acusado que compareció ante la CPI, que empezó a operar en 2002. Concretamente se le acusa de haber reclutado y utilizado a niños soldado en el conflicto armado que tuvo lugar en la región de Ituri (noreste de la RDC) entre 2002 y 2003, que se estima provocó unos 50.000 muertos y cientos de miles de desplazados. Lubanga era el líder del partido UPC (Union des Patriotes Congolais), compuesto por miembros de la etnia Hema, cuyo brazo armado se enfrentó brutalmente a las milicias de la etnia rival, los Lendu. De hecho, dos líderes de las milicias Lendu, Germain Katanga y Mathieu Ngudjolo Chui, están también en el banco de los acusados en La Haya. En el trasfondo de esa guerra, estaban como siempre los vecinos de la RDC: Uganda y Ruanda.
 
Thomas Lubanga, ex-líder de la UPC

Lubanga y su partido también han sido acusados por organizaciones de Derechos Humanos congoleñas de ser responsables de brutales actos de violencia sexual contra mujeres y niñas durante el conflicto en Ituri (un crimen que cometen habitualmente todos los grupos armados del país, incluyendo a las fuerzas armadas y la policía). Aunque las evidencias de esos actos son muchas, la CPI decidió desestimar ese cargo y se limitó a acusar a Lubanga del uso de niños soldado, algo que sentó muy mal a la sociedad civil del país, especialmente a las organizaciones de mujeres.

El equipo de La Bretxa se encuentra en estos momentos en Bunia, capital de Ituri y feudo de Lubanga, intentando entrevistar y filmar a víctimas de ese conflicto. No será fácil puesto que, aunque el conflicto acabó, la total impunidad reinante en el país hace que víctimas y verdugos sigan conviviendo en las mismas comunidades como si nada hubiera pasado; las víctimas, especialmente las mujeres, aún temen hablar públicamente de sus experiencias por miedo a las represalias. El objetivo de La Bretxa es elaborar un documental que arroje luz sobre el desconocido conflicto del Congo y sensibilice sobre el rol de la justicia internacional como herramienta para la resolución y prevención de conflictos armados
 
Thomas Lubanga durante su juicio en la Haya, sede de la CPI

El martes 20 Germán y Ana regresarán a Barcelona, espero que cargados de imágenes y testimonios esclarecedores. Y espero también que el documental contribuya a desmontar el mito occidental según el cual las guerras africanas son el resultado de incomprensibles e irracionales rivalidades étnicas y tribales. El caso del Congo es paradigmático: el motor que mueve las guerras en este país, desde que los belgas llegaron para "civilizar" a sus habitantes a finales del siglo XIX hasta el día de hoy, no es el tribalismo sino la avaricia que desatan entre los hombres sus inmensas riquezas naturales. El tribalismo es simplemente la efectiva herramienta que permite perpetuar el conflicto y sostener así los beneficios económicos; la usaron hábilmente los colonos belgas y la siguieron usando tras la independencia los nuevos beneficiarios de la explotación de los recursos naturales del país: las élites congoleñas, los grupos armados, las multinacionales extranjeras, los países vecinos...

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